jueves, 8 de septiembre de 2011

Locos por la feronomonas

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La feromona masculina es un derivado de la testosterona, llamado AND y se detecta principalmente en el sudor de los hombres. La sustancia femenina correspondiente se denomina EST.

El estudio comparó las reacciones de 12 mujeres, 12 hombres heterosexuales y 12 homosexuales, a quienes hicieron oler EST, AND y olores comunes, como lavanda, y registraron las respuestas cerebrales con tomografías por emisión de positrones.


En contraste con los hombres heterosexuales y de manera similar a las mujeres heterosexuales, los hombres homosexuales desplegaron en respuesta al AND una activación del hipotálamo anterior, una región del cerebro que en los animales está involucrada en el comportamiento sexual. Los otros olores, en cambio, fueron procesados en los tres grupos por igual.


En otra investigación, de los neurocientíficos Charles Wysocki y Yolanda Martins, del Centro Monell de Sentidos de Filadelfia, EU, tomaron muestras de sudor de las axilas de 24 donantes de diferente género y orientación sexual, y pidieron a 82 hombres y mujeres, heterosexuales u homosexuales, que indicaran sus preferencias.


Según el trabajo de Monell, los hombres y las mujeres homosexuales mostraron preferencias distintas de las de sus pares heterosexuales. En particular, los hombres homosexuales mostraron diferencias notables respecto de los hombres y mujeres heterosexuales, y de las lesbianas.


Los hombres homosexuales manifestaron una pauta de preferencia por el olor de los hombres homosexuales y de las mujeres heterosexuales. Pero el olor de los hombres homosexuales fue el menos preferido por los hombres y mujeres tanto heterosexuales como homosexuales.


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miércoles, 7 de septiembre de 2011

El orgasmo vomeronasal

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Según la doctora Martins, aún hay que comprender de qué modo los mecanismos biológicos responsables de la producción del olor corporal difieren en estos grupos definidos por género y preferencia sexual".

Las feromonas son unos compuestos químicos denominados esteroides, que modulan la sexualidad de la mayoría de los seres de la escala animal, tanto invertebrados como vertebrados.


Hasta hace poco se creía que no significaban prácticamente nada para el ser humano y que su receptor, el órgano vomeronasal, era un vestigio inservible y sin aparente conexión con el cerebro.


Pero investigaciones recientes sugieren que tanto los compuestos químicos como las dos diminutas fosas situadas sobre el tabique nasal que los captan, son mucho más activos y funcionales en los humanos de lo que se creía.


A finales de la década de 1980, expertos norteamericanos de la Universidad de Utah, en Salt Lake City, demostraron mediante técnicas de microelectrodos que existían ciertos cambios de voltaje en las células del órgano vomeronasal humano.


Estos cambios de voltaje eran más acusados cuando al varón se le sometía a una feromona femenina y viceversa. Esto sugiere que este compuesto químico altera la respuesta de los sexos.


En 1976, investigadores del Instituto de Cancer Sloan Kettering de Nueva York observaron que los ratones preferían aparearse con hembras que tuvieran un conjunto de proteínas denominadas MHC, las cuales son vitales para el sistema inmunológico. Los roedores machos fueron capaces de oler literalmente el MHC en las hembras y elegir su pareja en consecuencia.


Parece que los seres humanos no son una excepción. En 1995, Claus Wedekind y sus colegas de la Universidad de Bern, pidieron a las estudiantes que oliesen camisetas sin lavar de hombres desconocidos y que las clasificaran según lo placentero que les resultaran los olores.


Los resultados por estadística mostraron que las mujeres encontraban más agradable el olor de hombres con MHC diferente al suyo. Lo curioso es que si las mujeres estaban tomando la píldora preferían el olor del mismo MHC que el suyo.


Otras investigaciones sugieren que aunque los hombres no sean conscientes de que una mujer esté ovulando, responden con un incremento de testosterona.


Lo ha comprobado la doctora Astrid Jutte, una investigadora del Instituto Ludwiwigg Boltzmann de Viena, Austria, que estudió a un centenar de hombres, divididos en 4 grupos.


A tres de los grupos se les pidió que inhalaran uno de los ácidos grasos presentes en las secreciones vaginales durante las distintas etapas del ciclo menstrual. Una muestra correspondía a la ovulación, otra a la menstruación y la tercera a otro momento diferente en el ciclo. El cuarto grupo inhaló vapor de agua.


La doctora Jutte encontró que los niveles de testosterona en la saliva de los hombres expuestos al olor de la ovulación aumentó el doble, mientras que los niveles de los que olieron vapor de agua se redujeron a la mitad y los de los otros dos grupos aumentaron ligeramente.


Para algunos científicos estos trabajos sugieren que las feromonas y el OVN juegan un papel activo en la sexualidad humana. A otros, tales afirmaciones no les huelen demasiado bien. ¿Para usted, quiénes tienen razón?, ¿qué le dice su olfato...?.


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